Harinas de Pucela, S.L.

Érase una vez un chico de Leganés que se metió a futbolista. Jugó en el Atlético de Madrid con fortuna y se le recuerdan actuaciones gloriosas, tanto dentro del campo (precipitó la retirada del tío del tenista mallorquín en un derbi contra el Barça con un amago antológico) como fuera del mismo (su macarrismo y chulería tuvieron como cénit el levantamiento de hembra a su compañero Simeone). Huevos no le faltaban, eso está claro, porque para tocarle los huevos al Cholo, vista su seña de identidad en forma de tacos, hay que tenerlos bien puestos.

¿Y, cómo es él?

¿Y, cómo es él?

Caminero hizo sus primeros pinitos en la Ciudad Deportiva, para debutar en Primera con el Valladolid, como tantos otros jugadores de la cantera blanca. Entre sus mayores logros de la etapa cabe destacar el descenso a Segunda División. Subiría al año siguiente, pero, según los rumores, “necesitaba aclimatarse al juego de un grande”. No nos consta si en 93 echó algún cupón a los ciegos, pero le tocó la lotería al fichar por el Atleti, en el que consiguió disimular su, según la mayoría de los técnicos que lo dirigieron, “falta de esfuerzo” para acabar ganando un doblete y acabar en la selección española (la de Clemente, eso sí, lo cual tampoco era un gran premio).

El Crusaíto

El Crusaíto

El de Leganés terminaría por diluir su carrera deportiva y dejarse morir deportivamente en el Valladolid. En su última temporada le brindó al club de Pucela un nuevo descenso a Segunda División por el que no sólo no fue apedreado, sino que le fue permitido saltar del banquillo al despacho, para ejercer como director deportivo hasta el año 2008, en el que anunció su cese debido a motivos personales.

Elegancia natural

Elegancia natural

En estos días, Caminero es noticia por haber diversificado sus negocios particulares al blanqueo de dinero en operaciones relacionadas con el tráfico de drogas. Tampoco es para culpar a José Luis Pérez, “Harinero”, de cometer un desliz, al fin y al cabo la rentabilidad era buena y a nadie le amarga un dulce. El descojone llega cuando uno lee en una de sus últimas entrevistas digitales de EL PAÍS que “me manifestaría en contra de la guerra, las drogas, el paro…”. Entonces el ex-futbolista se retrata como lo que fue: un grande. Desconocemos si Julio Alberto está decepcionado por haber perdido el número 1 de la hipocresía química-futbolera,  lo que está claro es que si Caminero acaba en el trullo, será la tercera camiseta a rayas que vista a lo largo de su carrera. ¿Habrá foto de presentación en Alcalá-Meco?

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Espectáculo sobre el césped

A Florentino Pérez los editores de Espasa le proporcionan diccionarios personalizados en los que la definición de “espectáculo” es la de “todo aquello que suceda en el césped del Bernabéu”.  Uno se plantea revisar la acepción para que incluya el palco y aledaños, ya que en los últimos tiempos era doloroso comparar la delantera del equipo titular con la de las mocitas madrileñas asentadas en la zona VIP. Al presidente no podemos tacharle de inocente (todo el mundo tiene derecho a creer que su hijo es el más guapo y que su tele de plasma da la mejor calidad de imagen). El problema es que uno se ponga a comparar la presentación, en un Chamartín en obras, de Kaká, con el inicio de gira mundial de U2 en el Nou Camp, y lea en los titulares la misma palabra, espectáculo. Florentino demuestra, una vez más, que, “pa’ huevos, los míos”, presentando al brasileño a la misma hora en la que Snow Patrol, teloneros en Barcelona, encaraban sus primeros acordes sobre el escenario.  Más aún cuando los irlandeses habían decidido hace tres meses la fecha, aunque se desconoce si una llamadita del prócer habría hecho que su santidad Bono se remangara y decidiera aplazar o suspender el concierto, por miedo a quedar ensombrecidos por un chaval de 27 años diciendo “hala Madrid” vestido de corto.

Un espectacular escenario

Un espectacular escenario

Aunque si algo hemos de destacar del acto, emitido en directo a las 20.30 por la tele de Ferreras, devolviendo viejos favores al club, fue su congruencia. Para empezar a hablar del futuro del Madrid, qué mejor que un fondo de escenario con imágenes de cuatro ex-futbolistas (Zidane, Juanito, Di Stéfano y Raúl). En las gradas hubo quien puso en duda que el de San Cristóbal de los Ángeles pueda ser tildado de ex-futbolista, pegas rápidamente rectificadas por sus vecinos de asiento, señalando que Raúl en el Madrid es “Titular de Honor”. Di Stéfano, a la sazón Presidente de Honor, acudió al acto para hacer lo de siempre (sentarse en un taburete y mirar fijamente al córner con cara de “a Gento en estas no le pillan nunca”). Continuando con los símbolos de progresismo, compartían escenario con el jugador, el presidente erecto y Don Alfredo las 9 copas de Europa rescatadas de las vitrinas del Museo para que se oreen un poco y reflejar el flash de los fotógrafos. Que ya lo dicen las madres, las joyas hay que lucirlas, aunque estén pasadas de moda.

Raúl y la ley de la Memoria Histórica

Raúl y la ley de la Memoria Histórica

Luego vino el acto de presentación, repleto de interés, como de costumbre. En la grada, 50.000 individuos (según datos de la organización) se desgañitaron con las palabras del presidente, erecto: ¡Florentino, Florentino, Florentino!. Lo mejor, como siempre, lo que vino después, el maravilloso discurso, emotivo e inteligente, del brasileño: “Muchas gracias, presidente y buenas noches, madridistas. Deseo poner mi nombre en la historia de este club. ¡Hala Madrid!”. Ni Obama. El acto duró lo justito para que el brasileño diera una vuelta de honor al campo (la inmediatamente anterior en la retina madridista es la de Cannavaro, ayer echamos en falta los saludos neonazis). Después de eso, todo el mundo a casa, poco antes de las nueve de la noche, que la tienda está abierta hasta las diez y todavía podemos vender unos miles de camisetas (por aquello de que lo que nos ha costado el chaval se amortice).

Saben aquél que diu...?

Saben aquél que diu...?

Para terminar, un par de anécdotas continuando en lo extradeportivo. El chaval vestirá el 8 que llevaba Gago, un futbolista cuyo único mérito en la capital fue el de reconocer que había visitado el Museo del Prado poco después de llegar y de que lee algo más que la revista del Plus. A cierre de edición, las informaciones no confirman el rumor de que Cristiano Ronaldo llamó al brasileño para saber qué tal había ido todo. “Bien, todo muy bien, Cristiano. Estoy muy ilusionado, esta es mi primera noche como jugador del Madrid”. “Kaká, chato, hasta que no llegue yo no vas a saber de verdad lo que es una noche como jugador del Madrid”.

Padre, Hijo y Espíritu Santo

Padre, Hijo y Espíritu Santo

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